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jueves, 8 de octubre de 2015

El águila de cabeza blanca americana

El águila de cabeza blanca americana (Haliaeetus leucocephalus) es probablemente el águila más conocida (o utilizada como símbolo publicitario) en la actualidad. Todo el mundo, o casi todo el mundo, conoce la razón: es el emblema de los Estados Unidos, y puesto que hoy en día los Estados Unidos son la nación más poderosa del planeta, no es de sorprender que la difundan por doquier. Aunque curiosamente existió un rival para ella a la hora de escoger al ave nacional americana: sorprendentemente, fue el pavo. Sí, el pavo de corral; según Benjamin Franklin, el pavo tenía muchas más cualidades que esta hermosa águila, que según él era un ave innoble que vivía de robar las presas a las otras aves. En ese sentido no le faltaba algo de razón, pues en ocasiones estas águilas piratean a otras aves como las águilas pescadoras, aunque personalmente no me imagino a los Estados Unidos colocando al pavo como emblema en cualquier parte.

El águila de cabeza blanca, o pigargo cabeciblanco, es similar a su pariente próximo el pigargo europeo (Haliaetus albicilla), pero de mayor tamaño y (como reza su nombre y como por otra parte todo el mundo sabe) con la cabeza blanca. Mide entre 85 y 105 centímetros de largo, y una envergadura alar de 2 metros y 45 centímetros. Su porte robusto, unido a su gran tamaño (mayor que el del águila real, por ejemplo) y al típico rostro que caracteriza a la mayoría de los pigargos (que da la impresión de que sonría, y que sea un ave segura de sí misma), hacen fácil imaginar las razones por las que los americanos la eligieron como emblema (exceptuando a Benjamin Franklin, claro). El resto del plumaje de los adultos es pardo oscuro, con la cola tan blanca como la cabeza; en los inmaduros, por contra, el plumaje es completamente pardo. Como es habitual entre las águilas, la hembra es bastante más grande que el macho: mientras ella llega a pesar 6,3 kilos, el peso de su consorte no pasa de los 4,6 kilos. Los ejemplares de mayor tamaño se encuentran en Alaska.

águila de cabeza blanca
Águila de cabeza blanca americana (Haliaeetus leucocephalus)




Un ave puramente de norteamérica


Otra razón para ser el emblema norteamericano, por si no bastara con las anteriores: este formidable pigargo es casi exclusivo de América del Norte, pues habita Estados Unidos y Canadá. Fuera de América del Norte, tan sólo en el norte de México. Vive en zonas boscosas, áreas rocosas del litoral, estuarios, manglares, lagos y ríos. En cualquier caso (y como sucede con cualquier otro pigargo), normalmente suelen vivir cerca de una extensión de agua.

águila cabeciblanca
Águila cabeciblanca


El águila cabeciblanca es migradora parcial: obviamente cría en Norteamérica, pero también inverna entre septiembre y octubre (justamente en estas fechas) en zonas del sur de Estados Unidos y del norte de México.

Un enorme nido de amor


Estas águilas incuban su puesta sobre un nido gigantesco a base de ramas, que puede estar situado sobre los árboles, sobre las rocas, los arbustos, las colinas o incluso sobre la playa, dependiendo de dónde vivan. Las parejas (que se unen de por vida, como muchas otras rapaces) construyen el nido a partes iguales, y suelen utilizarlo año tras año, añadiendo nuevos materiales cada vez (normalmente palos) hasta que alcanzan un tamaño enorme. En ocasiones, los feroces búhos de Virginia se adueñan de los nidos.

El récord de tamaño para uno de estos nidos lo alcanzó uno que pesaba nada más y nada menos que 2 toneladas, medía 3 metros de ancho y 6 de alto.

águila de cabeza blanca, inmaduro
Águila de cabeza blanca, inmaduro de plumaje oscuro

Normalmente ponen 2 huevos (a veces 1,3 o hasta 4), lo cual también es habitual entre las grandes águilas, aunque en este caso son ambos sexos los que incuban los huevos. La incubación, por cierto, dura algo más de un mes (unos 35 días). Entre 10 y 11 semanas después de la eclosión, los pollos se deciden a abandonar el nido. Los adultos empiezan a reproducirse a la edad de 4 o 5 años.

Águila calva
Águila calva en vuelo

Un ave que no hace ascos a nada


La alimentación de este pigargo comprende un espectro bastante amplio, y podría calificársela como un ave oportunista en cierta medida. Aunque mayormente se alimenta de peces (tanto de mar como de río) puede cazar aves (patos, gaviotas y otras aves marinas), mamíferos, reptiles, ciertos invertebrados (como cangrejos y marisco), y hasta basuras, carroña y peces muertos. Muchos documentales han reflejado a esta ave en espectaculares secuencias atrapando peces en vuelos rasantes por encima de la superficie de ríos o lagos, lo cual prueba la destreza que pueden alcanzar. También pueden llegar a los 75 km/h en picado. Sin embargo, y tal y como decía Benjamin Franklin, no es raro verlas también hostigando a otras aves que se alimentan de peces para que suelten el alimento y robárselo, ya sea a costa de otras especies o de otras águilas de cabeza blanca.

Águilas de cabeza blanca combatiendo
Pigargos de cabeza blanca peleando por un pescado. Nótese que uno de los individuos es inmaduro.

Otras técnicas que utiliza para alimentarse consisten en vadear el agua en lugares donde hay poca profundidad (de hecho esta águila sabe nadar, y lo hace cuando se siente amenazada) o posarse durante largo rato, inmóvil, hasta que avista alguna presa con su formidable sentido de la visión.

Situación actual


Ser el emblema norteamericano no le ha ahorrado molestias a esta águila, precisamente. Los pesticidas, que tanto daño han hecho a tantas otras rapaces, han provocado que muchas de ellas hayan perecido. En concreto el DDT fue especialmente devastador para ellas en la época en que se utilizaba masivamente, desde la cual no han pasado tantos años. Como se ha comentado en otras ocasiones, los pesticidas que permanecen en el interior de algunas presas y de los restos orgánicos que ingieren (sin tener conocimiento alguno de ello), provocan que las cáscaras de los huevos que ponen sean mucho más frágiles; lo que lógicamente suele significar un desastre para las puestas y por tanto, para su tasa reproductiva. Aún hoy se da una mortalidad entre los pollos y los jóvenes del 75%.

Con todo, y a pesar de los pesticidas, la caza y la contaminación, la especie no se encuentra globalmente amenazada y se calcula que existen unos 115.000 ejemplares (aunque la especie llegó a estar incluso en peligro crítico de extinción). Número por otra parte muy inferior a la población que existiría en la Norteamérica de los años previos a la colonización, en la cual los nativos la respetaban hasta venerarla, y en la que se basaron para idear su mítico Thunderbird. Por otra parte existen no pocos programas de conservación que han ayudado y ayudan a proteger a esta espléndida especie, lo cual es de agradecer, aunque sólo fuera (que no lo es) por el orgullo patrio norteamericano.

águila de cabeza blanca
La mirada de un águila de cabeza blanca

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