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lunes, 14 de abril de 2014

El águila calzada

El águila calzada (Hieraetus pennatus o Aquila pennata, su nombre científico más reciente) es el águila europea de menor tamaño y una de las más pequeñas del mundo: tiene una longitud de entre 46 y 53 centímetros, una envergadura alar de 1,10 a 1,35 metros y un peso de 600 gramos a 1,2 kilos. Su pariente más cercano en el continente es el águila perdicera (Hieraetus fasciatus), que es sin embargo mucho mayor. El macho del águila calzada es incluso menor que los ratoneros o las gaviotas, poco más largo que una urraca. Sin embargo (como todas las águilas) posee poderosas garras y un fuerte pico, aparte de alas anchas y aptas para el planeo, con las rémiges separadas entre sí. La cola es larga y de forma algo cuadrada. Otro rasgo singular de esta especie es que hay dos clases de águilas calzadas, cada una con una fase de coloración: una oscura y una clara. Los adultos de la primera muestran un color castaño uniforme por casi todo su cuerpo, y la cola es grisácea:

Águila Calzada Oscura



Los adultos de la fase clara, en cambio, presentan las partes superiores marrones, con el vientre de color ante y con bandas marrón oscuro; la cola también es gris, pero más clara, y las rémiges son negras. Llama mucho la atención el contraste de blanco y negro de su plumaje, cuando se las ve planear desde abajo. Las águilas calzadas de fase clara son además las más comunes. Los inmaduros de ambas fases tienen colores más apagados que sus progenitores; es también común el color de las patas, que son amarillas en ambas fases. El color de los ojos puede tener diversas tonalidades de marrón: marrón amarillento, anaranjado o rojizo.

Águila Calzada Clara

Pero el rasgo más característico de esta especie, el que le da nombre, consiste en que sus tarsos están completamente emplumados, como si se trataran de dos "calzas naturales". La voz del águila calzada es una especie de agudo "quii". Por lo que respecta a las posibles confusiones en su identificación en el campo, las águilas calzadas de color oscuro podrían confundirse con los milanos negros (Milvus migrans), pero la mayor diferencia estriba en que estas águilas no tienen la cola ahorquillada; aparte, pueden distinguirse de los ratoneros comunes (Buteo buteo) en que estas pequeñas águilas vuelan bastante más veloz y ágilmente que éstos. 

Se conocen 3 subespecies de esta rapaz: Aquila pennata pennatus, que habita desde el sur de Europa y el norte de África hasta el Cáucaso y centro de Asia; A. p. minusculus, que vive solamente en el sur de África; y por último A. p. harterti, subespecie presente también en el centro y suroeste de Asia. Por cierto: el término latino "pennata" significa "emplumada", haciendo referencia a sus tarsos cubiertos de plumas.

El águila calzada también es viajera


En efecto, se trata de una especie migradora: durante la época de cría los ejemplares europeos habitan en España, Francia y la Península Balcánica; cuando llega octubre descienden hacia el sur, hacia el continente africano. En Asia, habitan Oriente Medio y la parte centro meridional del continente en primavera-verano, para descender hacia la India también a principios de otoño. Aparte, también hay poblaciones que crían en África, concretamente en Sudáfrica y Namibia. De marzo a principios de abril las poblaciones invernantes regresan a sus terrenos de cría.

Estas águilas viven en una gran variedad de hábitats: bosques (tanto de hoja caduca como de coníferas), prados y áreas arbustivas, acantilados montañosos y marinos, e incluso áreas desérticas y semidesérticas, desde el nivel del mar hasta los 1.200 metros de altitud. Hasta se las ha visto en plantaciones de eucaliptos. Es por tanto una especie muy adaptable.

Águila Calzada en el Desierto
En esta instantánea pueden apreciarse claramente las plumas de los tarsos

Un espectacular cortejo


Las parejas de águilas calzadas efectúan una parada nupcial digna de ver: descienden en picado y ascienden súbita y fulgurantemente, llamándose el uno a la otra; cuando el macho desciende hacia la hembra, ésta gira sobre sí misma en pleno vuelo y presenta las garras a su pareja, de un modo similar a otras especies de águila. En ocasiones, sin embargo, incluso se les puede ver ascendiendo casi verticalmente. La época de cría varía dependiendo de la zona: en Eurasia se dilata de abril hasta agosto, en África, de septiembre a diciembre, y en el Himalaya empieza en marzo y termina en junio.

El nido, hecho a base de ramitas y hojas, puede estar emplazado en un árbol, en un acantilado o incluso en un arbusto; a menudo una misma pareja usa el mismo nido año tras año, aumentando en volumen a medida que pasa el tiempo. La hembra incuba los huevos (normalmente 2, pero pueden ser 1 o 3) durante 36 o 40 días; los polluelos adquieren el plumaje de 50 a 55 días después de nacer, y suelen pasar tan sólo 14 días hasta que se independizan, cosa rara entre las águilas. No sólo esto: cuando nacen un par de crías casi siempre sobreviven las dos, al contrario que otras muchas especies de su grupo.

Un águila pequeña que caza presas pequeñas


Las águilas calzadas se alimentan de pequeños mamíferos hasta el tamaño de un conejo, pequeñas aves, lagartos, anfibios e incluso insectos. Normalmente se precipitan hacia su presa desde un posadero, o tras observar el terreno desde escasa altura, trazando círculos en el aire mientras planean. Algunas veces se las ha visto cazando en las cercanías de cultivos o ciudades.

Águila Calzada y Cernícalo
Sorprendente foto de Juan Lacruz, donde se muestra el intento de caza de un cernícalo por parte de un águila calzada

No está en peligro...por ahora


Actualmente el águila calzada cuenta con una población estimada de entre 10.000 y 100.000 individuos, y probablemente la cifra real se acerque más a este máximo. Gracias a su amplia distribución, su adaptabilidad a muchos hábitats, su pequeño tamaño y la rapidez con que se desarrolla, la especie no está amenazada. En España es la especie de águila más abundante. Sin embargo, se ha constatado que incluso sus poblaciones están en retroceso, tanto por la deforestación y los incendios, como por molestias en las áreas de cría, la rarefacción de sus presas e incluso la persecución directa. Esperemos que esta tendencia no tarde en invertirse en los próximos años.

Águila Calzada en Vuelo


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