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viernes, 27 de febrero de 2015

Águila arpía, el águila más poderosa del mundo

Con motivo del primer aniversario de este blog, les presento a todos los lectores el águila más poderosa: el águila arpía, que toma su nombre del legendario monstruo mitad ave de presa, mitad mujer, de la mitología griega. Probablemente fueron los conquistadores españoles los primeros que la llamaron así, cuando se adentraban en las exhuberantes selvas de la amazonia (a la que en ocasiones llamaron "infierno verde") hace alrededor de 500 años. También recibe otros nombres, sin embargo: arpía mayorgavilán real, taguató-ruvichá, y urutaú guazú

El águila arpía (Harpia harpyja) es la mayor y más fuerte águila del planeta, tan sólo superada por la enorme (y por desgracia, ya extinta) águila de Haast. Sus medidas hablan por ella: su longitud (en promedio) alcanza los 107 centímetros en el caso de las hembras y 96 en el de los machos; su peso varía entre los 4 y los más de 8 kilos (la única águila viva que la supera en peso es el pigargo gigante de Steller); y su envergadura alar alcanza y supera los 2 metros. Sus garras son también las más grandes y poderosas: la garra trasera alcanza los 7 centímetros. Pero lo más impresionante es lo que puede hacer con ellas: no sólo puede arrancar a monos y perezosos de sus ramas, sino que se ha calculado que tienen la fuerza equivalente a las mandíbulas de un perro rottweiler, ¡¡sólo que multiplicada por 3!!. No es de extrañar por tanto que sean virtualmente capaces de destrozar el brazo de un hombre con un solo movimiento.

Águila arpía
Águila arpía (Harpia harpyja). Salta a la vista el extremo desarrollo de sus garras.




El dorso de su cuerpo y alas es negro, así como parte de su pecho. También la cola es negra, pero en este caso presenta un número variable de bandas grisáceas (una decena en su primer año de vida pero que pasan a ser 4 o 5 cuando el águila es adulta). En cambio, por debajo de las alas, las plumas son blancas con manchas negras, y el plumaje de cuerpo y patas es blanco. El plumaje de su rostros es grisáceo, el iris es oscuro, y el color de su formidable pico es siempre gris pizarra. Las fortísimas garras son amarillas, y negras sus garras. 

Esta águila comparte un rasgo peculiar que comparte con las rapaces nocturnas: posee un disco facial que le permite escuchar mejor los sonidos, cosa muy útil en un entorno en el que la penumbra de la espesa selva, junto con el denso follaje, hacen en ocasiones muy difícil el poder ver a los animales (por muchos que puedan albergar las enormes y frondosas selvas del Amazonas). Este disco facial (junto con la cresta de plumas negras y eréctiles que posee en la parte posterior de su cabeza) le permite también expresar su estado de ánimo y alertar a su pareja de posibles amenazas.

Rostro de águila arpía
Rostro de arpía mayor, con las plumas de su rostro erectas


Sus formidables alas, junto con su larga cola, le permiten maniobrar de un modo muy similar al de los azores europeos. Son anchas y redondeadas, fáciles de plegar entre los numerosísimos ramajes de la selva; y puede utilizar la cola a modo de timón cuando necesita virar con brusquedad para evitar los obstáculos. Su vuelo consiste en planeos cortos (pues a diferencia de otras águilas como el águila real, no están adaptadas específicamente para el planeo) y aleteos rápidos. Alcanza nada más y nada menos que los 70 km por hora cuando vuela bajo el dosel arbóreo de la selva. Sin embargo, la mayor parte del tiempo son aves silenciosas y tranquilas. 

La reina de la selva americana


El águila harpía vive en una extensa área que comprende (de norte a sur): el sureste de Méjico, Panamá,  norte y este de Colombia, Venezuela, las Guayanas, este de Ecuador y Perú, centro y este de Bolivia, norte, este y sureste de Brasil, Paraguay y el norte de Argentina. En estos países se la puede ver (si se tiene suerte) en las densas y húmedas selvas, parches de bosques maduros e incluso en zonas abiertas de explotación agrícola, ganadera o forestal, hasta los 2.000 metros de altitud sobre el nivel del mar (normalmente llega a los 900). Es más fácil de ver si se la observa planeando sobre el dosel arbóreo, a la búsqueda de sus presas, aunque esto es poco frecuente.

Arpía mayor
Arpía mayor. Este es un ejemplar de un zoo norteamericano. Foto de Paddy Ryan.

La arpía mayor es un ave extrictamente sedentaria. A fin de cuentas, no le faltan presas en ninguna época del año. 


Sólo puede quedar uno...


Como sucede en muchas otras especies de águila, las parejas se forman de por vida. Éstas construyen un gran nido sobre un árbol alto (normalmente cuipos, ceibos y árboles de Panamá), a unos 50 o 75 metros de altura, a base de grandes palos; el nido puede alcanzar los 2 metros de diámetro en los casos más extremos. Normalmente lo sitúan a unos 800 metros de altitud sobre el nivel del mar, pero está documentado un nido de Colombia en el que estaba construido a una altitud de 1.600.

La hembra pone un huevo (a veces 2, con intervalo de 1 día entre uno y otro) y lo incuba durante cerca de 60 días. De hecho, es la hembra la que se encarga de incubarlo el 97% de todos estos días, mientras que el macho es el que la alimenta. Como también sucede en otras especies de águila, sólo uno de los polluelos sobrevive, salvo casos muy raros. Medio año después de su nacimiento, el pollo comienza a volar, aunque permanece 2 o 3 años con sus padres antes de independizarse definitivamente. Tienen que pasar 3 años desde el nacimiento de un pollo para que la pareja vuelva a procrear, algo muy semejante a lo que ocurre con otras águilas de tamaños y modos de vida similares.

Águila arpía joven
Ejemplar joven de arpía mayor sudamericana.


Las jóvenes águilas arpías tienen una coloración diferente a la de los adultos: su cabeza es de color muy claro, casi blanco, al igual que el pecho. El dorso en cambio es gris, pero se va oscureciendo a medida que crezca. Hasta los 4 años de edad no adquieren el plumaje de los adultos.


La superpredadora alada de las selvas amazónicas


Estas formidables aves de presa tienden a permanecer posadas en alguna rama bajo el dosel arbóreo, esperando, aguardando pacientemente a detectar alguna posible presa. Pero como si fueran tigres alados, cuando finalmente la encuentran, alzan el vuelo de pronto en una explosión de energía y persiguen a la presa. Los machos, más pequeños y ligeros, son también más ágiles y rápidos que las hembras, que capturan presas más grandes y pesadas. Se dice que esta ave es capaz de levantar y llevar en vuelo un peso tres veces superior al suyo propio. En ocasiones, durante el período de alimentación de los polluelos, ambos sexos colaboran en la caza: uno de los cónyuges distrae la atención de los monos (que forman parte importante de su dieta) y el otro aprovecha la confusión para atacar desde otro ángulo. Sin embargo, a pesar de sus evidentes habilidades cazadoras, esta especie sólo caza un par de veces por semana.

Aparte de monos, esta imponente águila se alimenta de perezosos (sobre todo en Panamá), puercoespines, armadillos, zarigüeyas, agutíes, crías de venado, amazonas, tucanes, guacamayos, reptiles como las iguanas, etc. En total, se ha documentado que se alimenta de 19 especies de animales diferentes. No se alimenta de carroña, aunque a veces los polluelos del nido se alimenten de los cuerpos de los animales que sus padres les dejen, aunque lleven varios días en el nido.

Esta especie constituye, en definitiva, el equivalente ecológico del águila coronada africana, en las selvas subsaharianas, y del águila monera de Filipinas, en el archipiélago asiático homónimo.

Un ave legendaria


Se conocen representaciones de esta poderosa águila en el arte precolombino chavín y olmeca. También se sabe que existe en Ecuador una tribu, los huaorani, que la veneran como si fuera una divinidad. Tienen la costumbre de adornar sus brazaletes y coronas de guerra con plumas de esta ave, creyendo que les otorga protección y fuerza. Es una tribu nómada que, en los casos en que posean algún ejemplar, lo llevan consigo allá donde van, y la alimentan y respetan como si fuera un dios.

En siglos anteriores hubo viajeros y exploradores que decían de ella cosas como estas: que "eran enormes como ovejas grandes", que "en los restos de sus comidas se podían encontrar a menudo restos humanos" y que "eran capaces de destrozar el cráneo de un hombre de un sólo picotazo". Sin embargo, no era poco frecuente que los viajeros fueran más imaginativos de la cuenta acerca de lo que veían en sus viajes, y todos estos testimonios son infundados.

El águila arpía es también el emblema nacional de Panamá, al igual que su "homólogo" de Filipinas, el águila monera de Filipinas.

Águila arpía en vuelo
Águila arpía con las alas desplegadas. Foto de Jeff Wendorff

La situación del arpía mayor, hoy


El águila arpía se encuentra en estado de "casi amenazada" aunque se desconoce el número total de ejemplares debido a lo difícil que es de detectar. Sus principales amenazas son la destrucción de su principal hábitat (la selva amazónica, que lleva años siendo alarmante en muchas zonas, o los bosques tropicales americanos en general); en otros casos es cazada por individuos sin escrúpulos, ya sea por miedo o por llevarse sus garras como trofeo. También hay que mencionar de nuevo el caso de las tribus indígenas como los huaorani, que a veces la llevan consigo y que usan sus plumas como talismán.

Sin embargo su mayor amenaza es claramente la destrucción del Amazonas. Sería de esperar que los gobiernos de Brasil y otros países cercanos tomaran medidas serias para la conservación de este increíble enclave natural, pero por desgracia no suele ser realmente así. En otros casos, como en el Parque Nacional Darién (Panamá), se ha demostrado en cambio que esta especie puede sobrevivir y adaptarse a los cambios en el hábitat por parte de los humanos si se le deja la suficiente cantidad de selva virgen como para que pueda establecerse.

En cualquier caso, la existencia de esta especie es muy importante para su mayor amenaza, que es el hombre, pues de no existir sus presas se reproducirían sin control, se expandirían hasta las granjas cercanas y destruirían las cosechas, aparte de transmitir graves enfermedades que alcanzarían en muy breve tiempo al ser humano.

Cabeza de águila arpía
Águila arpía. Foto de la asociación Amigos del Águila Arpía de Panamá.

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7 comentarios:

  1. Hermoso y poderoso animal digno de admirar, ojalá no pase de ese estado de "casi amenaza"
    Gracias por el artículo

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  2. AMO ESTA AVE, ESPERO ALGUN DIA VOLVER A CRUZARME CON ELLA. YA LA HABIA VISTO HACE 15 AÑOS ATRAS, AHORA QUIERO VOLVER A VERLA Y FOTOGRAFIARLA, SEGUN DICEN YA SE EXTINGUIÓ AQUÍ EN PARAGUAY!

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    1. ¡Tuviste suerte de verla! Ojalá puedas volver a verla pronto, como pretendes...Según fuentes, el área de distribución del águila arpía se extiende por el sur de Paraguay (desde Asunción hacia abajo), así que !aún podrías tener esperanzas!

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