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miércoles, 11 de junio de 2014

El águila coronada africana

El águila coronada africana (Stephanoaetos coronatus) es, junto con el águila marcial (Polemaetus bellicosus), la mayor rapaz del continente negro, y una de las más grandes y poderosas del mundo. Sus ojos amarillo claros destacan sobre su rostro oscuro, como también destacan los dos mechones de plumas que forman una especie de cresta o corona, y son precisamente estos mechones los que le dan nombre; todo esto, junto con sus llamativos colores, su enorme tamaño y sus poderosísimas garras le dan un aspecto especialmente intimidatorio y respetable. Su apariencia además es inconfundible.

En efecto, la longitud corporal de esta especie alcanza los 99 centímetros (prácticamente el metro) en la hembra, de nuevo mayor que el macho. Sus alas son cortas y redondeadas (alcanzan una envergadura de entre metro y medio y 1.80 metros), aptas para las densas e intrincadas selvas en las que habita, pero su cola es larga, lo que le da maniobrabilidad y le permite súbitos cambios de dirección; en este sentido, su morfología es análoga a la del azor europeo (Accipiter gentilis), una rapaz perfectamente adaptada a los hábitats boscosos. Además, es un águila muy ligera para su tamaño: entre 2,5 y 4,7 kilos. Sus partes superiores son de un vistoso color pardo, mientras que las inferiores presentan un denso barreado oscuro sobre fondo blanco (de nuevo, como sucede en el azor). Las jóvenes águilas coronadas africanas, en cambio, presentan las partes inferiores blancas, aunque siguen teniendo la cola barreada de oscuro.

Las patas están emplumadas y terminan en unas garras tremendamente fuertes, capaces de dar muerte a presas de hasta 20 kg de peso. En el caso de esta especie (como en otras águilas, pero más aún en estas especies tan grandes) queda muy patente la diferencia de desarrollo entre las garras del dedo trasero y el situado más hacia el interior, con respecto a los otros dos dedos exteriores. Si se las ve de frente, recuerdan en buena medida a los de un droameosaurio (como el velociraptor, el famoso dinosaurio carnívoro que aparecía en la saga cinematográfica Jurassic Park); aunque está claro que la forma de cazar del águila es muy diferente, apretando las garras y clavándolas en la presa a modo de dagas para luego desmenuzarlas.

Águila Coronada Africana en Vuelo
Águila coronada africana en vuelo, mostrando su denso barreado oscuro sobre fondo claro
Águila Coronada Africana
Águila coronada africana, detalle del rostro con la "corona" de plumas erecta

Una de las depredadoras aladas dominantes en las selvas



Esta especie constituye el equivalente ecológico africano de la impresionante águila harpía (Harpya harpyja) en la selva amazónica y de la portentosa águila monera de Filipinas (Pithecophaga jeffrey) en las selvas del sudeste de Asia. En efecto, las tres especies se parecen tanto en tamaño, como en fuerza, en morfología, hábitat predilecto, forma de cazar y presas.

Águila Coronada Africana Joven
Inmaduro de águila coronada africana, posada en el brazo de Simon Thomsett, un naturalista especializado en rapaces africanas. Nótese el plumaje claro.

La especie se habita en la África subsahariana, concretamente en el oeste, centro, parte del este y el sudeste del continente. Vive preferentemente en selvas y colinas rocosas, siempre que tengan pequeñas áreas arboladas; más raramente en bosques de acacias junto a ríos, sabanas y zonas arbustivas. En cualquier caso, depende de la presencia de árboles, dispongan o no de cursos fluviales. Sin embargo puede vivir en cualquier altitud sobre el nivel del mar, hasta los 3.000 metros. 

Es una especie sedentaria, viviendo en los mismos lugares durante todo el año, aunque a veces puede viajar a otros lugares en busca de una nueva pareja.

Águila Coronada Posada

Una rapaz que cuesta de criar...


El macho de águila coronada africana efectúa una parada nupcial bastante llamativa en el preludio de la época de reproducción: vuela hasta gran altura (3.000 metros sobre el dosel forestal), para hacer después un vertiginoso picado que termina de nuevo con un vuelo ascendente. Cuando termina sus ascensos abre el pico y emite un grito gutural bastante fuerte; de hecho es una especie bastante ruidosa, y su voz recuerda ligeramente a la de la gaviota; también describe círculos y trazados con la forma del número 8. La hembra también actúa del mismo modo pero con menos frecuencia, y emite una voz menos fuerte; también pueden volar en pareja, con el macho descendiendo hacia la hembra, a lo que ésta responde girando sobre sí misma y presentando las garras (un comportamiento típico de muchas especies de águila). Las cópulas tienen lugar en el nido.

Pareja de Águilas Coronadas


Esta águila construye su nido siempre sobre algún árbol en el bosque, a menudo en algún valle fluvial. El nido es construido por ambos sexos, aunque la hembra trae más materiales que el macho (ramas secas y elementos verdes); suelen emplear sólo uno, pero lo utilizan durante muchos años. De hecho, la estructura puede llegar a ser enormemente grande y pesada: al principio mide alrededor de metro y medio de ancho por unos 90 centímetros de espesor, pero se han encontrado viejos nidos que llegaban a medir entre 2,40-3 metros de espesor, y 1.80-2,40 metros de ancho, con una depresión central de unos 90 centímetros. Los nidos de otras parejas pueden estar a una distancia de unas 3 o 4 millas.

Águila Coronada Sobre el Nido


La incubación se da entre junio y octubre, tanto en la estación seca como en la estación húmeda, aunque esto depende de la zona concreta. Los huevos (usualmente entre 1 y 2) son incubados mayoritariamente por la hembra durante 49 días. Por desgracia y como es habitual entre las águilas, a menudo el hermano mayor se pelea con el hermano menor y termina matándolo. Su desarrollo es lento: las plumas empiezan a aparecer a los 40 días y su cuerpo sólo se cubre por completo de plumas a los 76 días; la cresta o corona aparece a los dos meses. Las crías empiezan a volar a los 110 días; los jóvenes machos son más activos que las jóvenes hembras y antes de emprender el vuelo por primera vez efectúan unos ejercicios que consisten en saltar de una rama a otra; también empiezan a volar aproximadamente una semana antes que las hembras, que no hacen ejercicio alguno antes de volar. Los padres alimentan a la cría fuera del nido otros 270 o 350 días después. En total, puede llevarles unos 500 días criar al inmaduro; este período de crianza tan inusualmente largo consigue que casi todas las jóvenes águilas que abandonan el nido puedan independizarse. Sin embargo, a causa de esto las águilas coronadas sólo se reproducen cada 2 años. 

Una excepcional cazadora


Esta magnífica ave de presa se alimenta principalmente de mamíferos (pueden constituir el 98% de su dieta): damanes, monos, carnívoros como las civetas o incluso pequeños antílopes. Su área de caza puede ser bastante grande si se sitúa en la selva, o algo menor si se trata de colinas y acantilados rocosos, donde abundan los damanes. De forma marginal se alimenta de aves y reptiles como los varanos (grandes lagartos carnívoros que se alimentan de pequeños animales) o las serpientes, incluidas las especies venenosas.

Águila Coronada con un Simio Capturado
Águila coronada africana con un mono recién cazado

La técnica de caza principal de esta ave consiste en observar sus cercanías en busca de una presa, ya sea posada desde un árbol junto a un claro o volando sobre las copas de los árboles (provocando los gritos de los monos que se alimentan en ellas). Puede volar directamente hacia la presa o aproximarse silenciosamente mientras va de rama en rama. Aunque puede alimentarse de presas voluminosas en el suelo, suele llevarse la caza en un vuelo casi vertical hasta una rama, donde la despieza y se la come. Una vez las atrapa, y dado el enorme desarrollo de sus garras, las presas tienen pocas o ninguna posibilidad de escape. Rara vez se ve a esta águila a causa de la frondosidad de la selva, aunque se la puede oír con cierta frecuencia, pues como se ha dicho antes se trata de una especie ruidosa.

Las Garras de un Águila Coronada
La formidable garra de un águila coronada africana. Salta a la vista el enorme desarrollo de la tercera garra y la garra trasera, tanto o más grande que el pulgar de la mano de un hombre adulto.
Presas del Águila Coronada
Muestra de cráneos de simios recolectados en las proximidades del nido de un águila coronada africana.

Buen estado de conservación


El águila coronada africana no está amenazada, pues su área de distribución es bastante grande. Es especialmente abundante en el este africano, donde se la puede ver en cualquier área arbolada, aunque se trate de zonas densamente pobladas. En el sur ha sido perseguida, lo que ha provocado que escasee más en esta zona. Tampoco es tan abundante en la parte norte de su área de distribución. En todo caso, se trata de una espectacular ave que juega un papel clave allí donde habita, y que por supuesto debería conservarse.

Una Magnífica Águila Coronada



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