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domingo, 9 de marzo de 2014

Gavilán

El gavilán pertenece al mismo género que el azor (Accipiter), llamándose el primero Accipiter nisus, y el segundo, Accipiter gentilis. Este grupo de rapaces se caracteriza por tener la cabeza algo estrecha, las patas largas en relación a la cola, y el pico curvado desde la misma base. Curiosamente, este género da nombre a la familia de los accipítridos, donde se engloban todas las águilas, los milanos, ratoneros, buitres y otras rapaces.

El gavilán es una de las rapaces más pequeñas de la fauna española, junto con los cernícalos y los elanios azules: mide entre 27 y 37 centímetros, siendo la hembra más grande, como es habitual entre las aves de rapiña (el macho nunca llega a los 200 gramos de peso, y la hembra llega a los 280). El macho tiene un plumaje bastante vistoso, con un color grisáceo oscuro en el dorso y listas rojizas sobre el pecho y el vientre; la hembra tiene el dorso de color marrón oscuro, con las partes inferiores blanquecinas y finamente ondeadas con estrechas franjas oscuras, y una lista superciliar (una mancha sobre los ojos) blanca. En conjunto, el colorido de la hembra la hace parecer un azor en miniatura. Los inmaduros presentan las partes superiores de color pardo y las plumas tienen colores rojizos en los flancos; las manchas de las partes inferiores tienen forma de flecha o de lágrima. El iris del gavilán es amarillo (aunque más tarde pasa al naranja rojizo), al igual que las patas, cuyos dedos largos y delgados sugieren que sus presas principales son las pequeñas aves, como de hecho así ocurre. Las alas son cortas y redondeadas, mientras que la cola es larga, lo que les otorga maniobrabilidad en vuelo. La voz del gavilán es como un repetitivo “ki-ki-ki-ki”.

gavilanes de ambos sexos
Magnífica ilustración donde se aprecian las diferencias entre ambos sexos


Estas rapaces son aves puramente forestales (al igual que su pariente el azor), que habitan los bosques de llanura y montaña de Europa, África nordoccidental y el Asia paleártica.

Anidan en los árboles, donde hacen una puesta de 4 a 5 huevos (en ocasiones de 2 a 7). La hembra incuba los huevos de 35 a 42 días, mientras que el macho asume la tarea de alimentar a la hembra. Tras nacer, las crías adquieren el plumaje entre 13 y 28 días, y a los 32 días efectúan el primer vuelo, aunque dependen de sus padres durante otros 27 días.

gavilán con una chocha perdiz capturada

La caza del gavilán es como sigue: vuela bajo y velozmente en los linderos de los bosques, atacando súbitamente de abajo a arriba a las pequeñas aves y sus crías, aunque también se alimenta de pequeños mamíferos (como los ratones) y de insectos. La presa principal del gavilán es el mirlo (turdus merula), aunque la hembra llega a cazar presas del tamaño de una paloma. Curiosamente, a menudo se les ve cazando en grupos familiares, en los que participan el macho, la hembra y los jóvenes al mismo tiempo.

 El gavilán fue usado en cetrería, para la caza de perdices y codornices; sin embargo, como a menudo el hombre es mal pagador, siempre hay algún estúpido que dispara a algún ejemplar. Por desgracia, cuando desaparece la hembra por haber muerto, el macho (que es el que suele traer las presas) lleva constantemente presas al nido, aunque los pollos no las consuman; de hecho se han visto casos de pollos fallecidos y semienterrados en montones de presas que ni tan siquiera han recibido un picotazo. Por suerte, gracias a la protección legal con que cuenta la especie, su pequeño tamaño (por lo que a menudo pasa desapercibida en los bosques) y su fecundidad, su estado de conservación es de “no amenazada” y en muchos lugares está entre las rapaces más frecuentes.

pareja de gavilanes usados en cetrería

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